miércoles, 20 de septiembre de 2017

Conferencia-concierto "Teresa Carreño, su vida, su obra"

NOTA

Estreno mundial del Romance para violín y piano, obra que Teresa Carreño dedicó al insigne violinista y compositor húngaro Edouard Réményi.


¿Quién fue Teresa Carreño? ¿Cuáles fueron las etapas más importantes de su vida? ¿Cuál es su legado? ¿Cuáles son sus composiciones más importantes? Estas son algunas de las interrogantes que quedaran respondidas este sábado 23 de junio de 2017 por la maestra Mariantonia Palacios en esta actividad organizada por el Centro Documental del Teatro Teresa Carreño en el marco del año Centenario.


En este concierto conferencia en el que rendimos homenaje a esta eximia artista a los cien años de su muerte repasaremos algunos aspectos de su interesante y agitada vida, contextualizándolos e ilustrándolos con la interpretación de algunas de sus composiciones.
El programa está integrado básicamente por música de Teresa Carreño y autores contemporáneos de la artista venezolana.

El mismo se realizará el estreno mundial del Romance para violín y piano, obra que la Carreño dedicó al insigne violinista y compositor húngaro Edouard Réményi  (Ede Reményi), quien fue gran amigo de Johannes Brahms y le inspiró a componer sus muy conocidas e interpretadas Rapsodias Húngaras

María Teresa Gertrudis de Jesús Carreño García (Caracas 1853- Nueva York 1917) fue sin duda una de las más grandes pianistas de la historia. No en balde sus contemporáneos la llamaron “La Walkiria del piano”, “La Brünhilde del teclado”, por la fuerza y pasión que imprimía a sus interpretaciones. Esa misma convicción y entrega total con la que tocaba se reflejó en todos los aspectos de su vida. Fue la Carreño una mujer con una voluntad férrea que se impuso en un mundo de hombres.

Lugar: Sala José Félix Ribas
Día: Sábado 23 de septiembre de 2017
Hora: 4:00 pm.
Costo de la entrada: 6.000 Bs.


Mariantonia Palacios (pianista)

Es Profesora Ejecutante de Piano desde 1982 y desde 1987 maestra ejecutora, especializada en el estudio e interpretación de la música venezolana.  Obtuvo los títulos de Licenciada en Artes en la UCV (1984), Magister en Musicología Latinoamericana (UCV, 1998) y  Magíster Artium (Universidad de Costa Rica, 2003). Además es profesora titular en la UCV, la USB y la UNIMET.
Fue  directora de la Escuela de Artes, del Coro del Teatro Teresa Carreño, de la Compañía Nacional de Ópera de Costa Rica. Actualmente coordinadora de la Maestría en Musicología Latinoamericana y del Centro Digital de Arte.
Por sus investigaciones y trabajos ha recibido premios y distinciones, tanto nacionales como internacionales: Premio Nacional de Investigación Musicológica “Rhazés Hernández López” (1998); Premio de Musicología Casa de las Américas (1999); Premio “Samuel Claro Valdés” (Chile, 2000); premios CENAL (2005); Premio Municipal de Música, Mención Investigación Musical (2009); Premio CENAL mención honorífica, colección textos universitarios (2010); Orden “José María Vargas” en su primera clase, UCV (2012).

Darlenys Zamora (violoncellista) 
Violoncellista caraqueña. Sus estudios del instrumento los realizó  con Marek Gazjler, Germán Marcano y William Molina en el Núcleo de La Rinconada y en el Conservatorio Simón Bolívar, además de cursos magistrales con maestros invitados como Philippe Muller y Stefan Popov. Actualmente es integrante de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar. Es además Licenciada en Artes, Mención Música, de la Universidad Central de Venezuela.

Anthony Vivas (violinista)  
Violinista caraqueño. Es miembro fundador de la Orquesta Sinfónica Nacional Infantil de Venezuela y del Grupo Coral “Camino y Voces” de Bello Campo. Ha recibido clases magistrales con los maestros William Naranjo y Stoika Milanova, entre otros. Como solista ha desarrollado una intensa carrera realizando giras por EEUU, Costa Rica y Cuba. Actualmente es integrante de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar.



Recuerdan a Teresa Carreño con su música y sus compositores predilectos

Nota

Cinco generaciones de pianistas homenajean a Teresa Carreño en su Centenario

La Asociación Cultural Humboldt, bajo la promoción del historiador y especialista en Teresa Carreño, Jesús Eloy Gutiérrez, como parte de la programación en el marco del año Centenario de Teresa Carreño (1853-1917), se complace en invitarle a un recital de la pianista venezolana Gioconda Vásquez y sus alumnos de la cátedra de piano: Ismar Romero, Oscar Bustamante, Mario Reyes y Miguel Castro, donde cinco  generaciones hacen un recorrido por la música de Teresa y sus compositores predilectos.

El programa está dedicado a las composiciones de Teresa Carreño y de dos de sus compositores preferidos, Fréderic Chopin y Franz Liszt. Entre las piezas de la venezolana que se podrá apreciar se cuenta: Vals n° 1, Danza, Elegía n° 2, Un baile en sueños, Opus 37, La primavera, vals   Opus 35 y Mi Teresita, Pequeño vals, La cesta de flores, La nota falsa, Fantasía Opus 39, Mazurca de Salón Opus 30, Un sueño en el mar, Opus 28 y Una revista musical en Praga

Así mismo se interpretará la Elegía n° 1 Lamentos y Elegía n° 2 Al borde de una tumba de Chopin y el Soneto del Petrarca de Liszt. Igualmente se estrenará en este teatro el preludio Un adiós a Teresa de la maestra Gioconda Vásquez. El evento contará con la presentación del profesor y crítico musical Einar Goyo Ponte.

Asociación Cultural Humboldt
(Jorge Washington cruce con Av. Juan Germán Roscio, San Bernardino)
Sábado 30 de septiembre de 2017
Hora: 11: a.m.
Entrada general 7.000 Bs.
Estudiantes 6.000 Bs.
Con la compra de la entrada participa en la rifa de un ejemplar de la segunda edición del libro Para conocer a Teresa Carreño (2016).

A la venta directamente en la taquilla del Teatro o a través del 04145503277
Más información: 0212-5000464, asohumboldt@gmail.com

jueves, 29 de junio de 2017

Entrevista a Mariana Inés Gil, autora e intérprete de Teresa Carreño, la pasión


ENTREVISTA
Entrevistamos a Mariana Inés Gil, sobre el monólogo Teresa Carreño, la pasión. La idea de este encuentro es hacer el registro de lo que fue su experiencia creativa en torno a esta obra, a efectos de que se conozca más, sobre todo en este año que es el centenario del paso de Teresa a la inmortalidad. Su aparición ha sido avasallante, tanto por la historia que cuenta, como por la interpretación que hace la propia autora de la pieza. Se ha llevado a escena en los espacios de Banco Central de Venezuela, Celarg, Teatro Municipal de Valencia, Sala José Félix Ribas y PDVSA La Estancia (Altamira).
─ Lo primero que tendríamos que preguntar en este caso es: ¿cómo surge esa idea de la pieza, cómo surge esa primera motivación para acercarte a Teresa Carreño y por supuesto escribir una obra, concretamente una obra de teatro?
─Bueno, la idea surge por varias cosas, confluyeron muchos elementos allí, para que naciera Teresa Carreño, la pasión. En principio, bueno, yo venía haciendo teatro. El Teatro Teresa Carreño significa mucho para mí porque yo soy del interior del país, soy valenciana y como siempre lo digo en este espacio, a mí me han pasado muchísimas cosas. Yo venía a ensayar aquí (…) de la Juana Sujo este espacio me gustaba muchísimo porque era como mi espacio de cobijo, aquí incluso hacía siestas, etcétera, etcétera y siempre me llamó la atención la figura de Teresa Carreño, siempre.
Además, me daba curiosidad que la confundían con Teresa de la Parra. ¿Pero por qué te digo que confluyen varios elementos? porque yo tengo un tío además, que lo nombré mucho cuando presenté la obra en Valencia, que se llama Ramón Arturo Guevara. Mi tío es amante de las antigüedades, y mi tío en varias oportunidades me hablaba de Teresa Carreño. Y bueno allí también en una oportunidad le quise dar los créditos y dije incluso, te confieso esto ahora, que la obra había sido escrita a cuatro manos, eso lo dije cuando estuvimos en Valencia. Yo quería como reivindicar a mi tío, a un señor solo, soltero, sin hijos, amante de todo lo antiguo y para él fue como lo máximo estar en el Municipal y que la gente lo interpelara preguntándole sobre Teresa Carreño, eso es un segundo punto, mi tío.
El tercer punto, una vida apasionante como fue la vida de Teresa Carreño y que además me llamaba la atención porque en ese momento que escribí la pieza yo estaba pasando por un gran desierto. Después de esto,  surgió mi grupo que se llama Ageo Teatro. Ageo es un libro de la Biblia, un profeta que habló de la reconstrucción del templo y el teatro para mí es eso, la reconstrucción del hombre, la reconstrucción de todos los pedazos, allí, es un espacio sagrado, así como es la figura de Teresa Carreño.
Entonces bueno, empecé pues, digamos, a investigar un poco más y a escribir esta pieza en honor a Teresa, pero siempre digo que no fue escrita por mí, por qué, porque es ese refrán, yo no sé si dice Cuando Dios te lo da, San Pedro te lo Bendice, yo no sé cómo es la cosa, pero esto yo creo que fue Dios el que me puso a escribir Teresa Carreño, la pasión y otras cosas que escribí a posterior… Creo que fue Dios, porque todo se fue dando. El grupo, escribir la obra, el cómo se escribió, el cuándo se escribió y todo lo que pasó para llegar a lo que es ahora Teresa Carreño, la pasión e incluso Teresa Carreño In Memoriam, donde han participado otros artistas. Hoy se torna, no como una obra de teatro, sino como un espectáculo para rendir honor a la gran figura de Teresa Carreño.
─ ¿Cuánto tiempo te llevó escribir la obra?
─ (Risas) Eso es muy cómico, porque yo la obra si te lo confieso, a ti que ya eres, te considero muy cercano, yo recuerdo que arranqué a escribir la obra en una noche y eso después tuvo modificaciones…Fue de una sola sentada porque eso estaba ahí desde hace muchísimo tiempo. Cuando uno escribe, tú no escribes media línea, tú no escribes un parrafito, por lo menos así me pasa a mí, uno escribe y después eso va mutando. No te puedo decir un tiempo porque la verdad no lo recuerdo, sí recuerdo cuando me senté a escribir y tenía muy claro el comienzo y también tenía muy claro el final. Lo que no tenía muy claro en ese momento era el título de la pieza, eso llegó después.
─ ¿Cómo fue ese proceso de documentación para llegar a estructurar la obra?
Sí, bueno mira el proceso de documentación fue bien particular porque yo me fui a la Biblioteca Nacional y empecé a leer sobre Teresa Carreño, después me fui como loca por todos los lugares, porque yo quería tener para mí, que de hecho lo tengo, la biografía de Marta Millinowski. La buscaba y la buscaba, me iba a los libreros y preguntaba por todos lados, que bueno, esa me la leí completa, completica y la tengo ahí como mi libro de cabecera… Total es que un día Jesús, consigo el libro, me meto en una librería y era el último ejemplar… Dios mío, me quedaba casi que el dinero justo para comprarla y la compré. Como te digo, mi libro de cabecera, porque es uno de los que más releo, creo que en esa época, no en esa época ni siquiera te había conocido. Entonces fue todo como me documenté en la Biblioteca Nacional, incluso allí vi un video que lo hacía Lagoven, era algo que lo hacía, esta actriz, no recuerdo el nombre de la actriz que interpretaba Teresa Carreño. Yo lo vi en la parte de arriba donde tienen las cuestiones de las películas, los vídeos, la colección audiovisual y allí me fui documentando. Aparte de todo lo que buscaba, leía, las cosas que a veces mi tío me decía, pero yo no soy músico y la gente me decía, después que la obra estaba hecha, “¿Pero una Teresa Carreño que no toca piano?” Yo siempre decía “Ay Dios mío, verdad que tengo aprender a tocar aunque sea un poquito”, pero no me paré en eso, ni en otras cosas que para mí en ese momento eran un muro, sino que yo tenía el interés de tocar y de contar la vida de Teresa Carreño, una vida demasiado apasionante.
─ ¿Cómo hiciste para montarla por primera vez?
¡Guao! Con mucha hambre (risas) ¿cómo hice? El cómo se lo dejo a Dios, yo creo que los ángeles, los arcángeles y todas las fuerzas divinas que me ayudaron a montarla.
─ ¿Cómo fue ese primer montaje?
-Yo tenía ya la pieza escrita y empecé a ensayar en mi casa. Recuerdo que yo iba a Valencia y le decía a mi hermana Marianela, “mira Marianela, mira tengo esto” y me imaginaba, pétalos de rosas, pero no tenía, imagínate, ni pa’ rosas artificiales, ni pa’ rosas, ni nada. Me imaginaba pétalos de rosa que en alguna parte de la obra caían del cielo, eso en la parte que hablaba de La cesta de flores, después me imaginé eso al final. Muchos pétalos cayendo como del cielo y eran imágenes que se me venían a la cabeza mientras yo estaba tratando de montar la obra, yo sola y le decía a mi hermana “mira esto que se me ocurre, mira esto, acompáñame al parque”. Ella me acompañaba al parque los fines de semana, al que se llama Fernando Peñalver. 
Empecé a ensayar, pero luego mi hermana no pudo seguir conmigo, mi hermana menor, me dije, ”Dios mío, ¿cómo hago?” intenté buscar algunos directores, pero generalmente ¿cómo es el proceso teatral para los actores?; los directores, que ya tienen una obra de algún escritor te llaman para requerir tus servicios actorales, esto fue a la inversa, yo había escrito la obra y ahora estaba sola queriéndola montar, entonces no conseguía ningún director, digamos reconocido que pudiera avalar. Intenté trabajar con alguien, intenté darle la obra a esa persona para que me avalara,  y esas personas, no sé si no confiaron en el trabajo o querían hacer el trabajo, total es que querían un poco tomar la obra para ellos y yo me desmotivé muchísimo porque la productora ─no puedo referir su nombre─, la productora me dijo, “Mira, tú no estás preparada para hacer ese personaje, nosotros hemos leído lo que tú escribiste, eso es un personaje para una persona, una actriz de mucho peso, nosotros lo que podemos hacer es que la vamos a mandar a reescribir con un escritor porque tú no eres dramaturgo, el escritor “equis” que les escribía a ellos y luego tú te sometes a un casting o puedes estar como asistente”… Yo no dije nada porque muchas veces he silenciado, pero recuerdo que en el metro, cuando ella se bajó, me puse a llorar.
Luego le dije a mi mamá, “mamá que duro esto, yo no puedo creer que esto me esté pasando a mi” y me desmotivé porque no tenía nada pues, o sea, no tenía dinero para producir y mi idea era que esas personas me ayudaran a la producción porque no tenía recursos. Bueno, total es que un día, habían pasado como dos meses, un día me levanté y me dije, o algo me dijo “registra la obra y empieza a montarla como sea, llévala a donde sea porque es algo que tú escribiste” y así lo hice entonces, me averigüé cómo pude con el SAPI. Fui, averigüé todos los recaudos y registré la pieza.
Una vez en ese proceso seguí ensayando, yo estaba sacando mis últimas materias en comunicación social, una de esas últimas materias era lectura dramatizada, ya yo me sabía la obra de cabo a rabo y tenía la idea de cómo quería montar la obra.
Me pasa un poco esto cuando escribo algo, Jesús, te lo confieso, que es como que yo tengo una idea en la cabeza y es como que la veo desde afuera, por eso es que a mí me gusta tanto trabajar también desde afuera y aspiro algún día si llego a hacer cine, no solamente estar como actriz, sino del lado de afuera o como directora, como escritora, o quizá como docente o como coach de actores, no lo sé, porque es como que me imagino todo, yo creo que a todos nos pasa lo mismo, no me pasa a  mí nada más. Todos tenemos nuestra visión de las cosas, bueno el cubismo era eso, tú te paras en algún punto y vas a ver algo diferente, entonces cada quien tiene su visión, su visión para dirigir y bueno, a mí me pasa y estoy segura que nos pasa a todos, lo que pasa es que yo he sido arriesgada para contarlo.
Un poco para retornarte la historia, para contar y decir mira todos tenemos la posibilidad de hacerlo, vamos a hacerlo y yo me he arriesgado, total es que bueno, viendo mi última materia con Xiomara Moreno, había un chico allí que era el preparador y yo le dije un día, un muchacho muy, muy joven, le dije “mira, yo escribí una pieza, necesito a alguien que me monitoree porque yo quiero montarla” también me acompañaba mi amigo Niger Pereira, a quien siempre tengo que nombrar, porque mi amigo estuvo conmigo en todos los lugares en lo sucuchito en lo no sucuchito en los espacios convencionales y no convencionales. En fin, total es que le digo a este muchacho: “léelo por favor a ver si tú me quieres colaborar a monitorear”. En efecto el muchacho lo leyó y me dijo “no, pero esto no es una obra de teatro”, yo le dije “Bueno, mira si tu lo ves como algo más hacia el relato está bien, pero vamos a reunirnos y vamos a empezar a hacerlo para que tu veas lo que yo tengo y lo que yo quiero decir con esto” así lo hicimos y el primer montaje ya no recuerdo ni siquiera donde lo hici... ¡No! claro que recuerdo, lo hice en el Banco Central de Venezuela con repetición, ellos me pidieron repetir, y gracias a Dios, y así lo hice, luego ese muchacho pues, dejé de trabajar con él, también hubo pequeños inconvenientes allí y yo gracias a Dios, había registrado mi pieza y mucha gente sabía, ya todo el mundo sabía que yo la había escrito, gracias a Dios y que él había sido un monitor (…)
Montar Teresa no fue nada simple, fui a bares, vendiendo entradas, recuerdo que para el Teatro Municipal de Valencia, tenía que vender una cantidad mínima de 380, creo de entradas y era yo sola, porque ahí si estaba yo, sola. Le pedí la colaboración a un señor director llamado Henry Manganielo para que me hiciera las luces y bueno, yo pagarle sus honorarios pues, y yo vendía entradas de casa en casa, de puerta en puerta, a todos mis vecinos, me fui a las iglesias evangélicas, a las iglesias católicas diciendo: ‘miren tengo una obra, por favor padre ayúdeme a vender aquí, diga algo después de la misa’… Bueno, me pasaron cosas bellísimas, grandes testimonios que por eso yo digo Dios existe, los ángeles existen y uno se desespera, pero en este plano, cuando pones todo en manos de Dios, las cosas se te dan. ¿Qué hay que esforzarse? sí, la vida es esfuerzo porque las cosas no llegan de la nada, a Dios no le gusta la gente floja, Dios dice, y hay un refrán por ahí que dice “a Dios rogando y con el mazo dando” lo que quiere decir que hay que confiar, pero ese confiar es haciendo y la fe tiene que ser una fe activa. Así más o menos inició Teresa en los espacios, ensayando aquí, yo busqué espacios en el Laboratorio Ana Julia Rojas ensayando allí, ensayando en un huequito que hay por aquí que se llama “sala A  Teatro”. Ensayando en todos lados, como siempre pues, cuando no tenemos espacio, los grupos de teatro o las personas que somos, digamos, nuevos emprendedores, así arrancamos, a veces hasta en la calle.
─Excelente…
─Yo hablo mucho (risas)
-¿Qué es Teresa, la Pasión?, ¿qué buscas transmitir con la pieza?
─Varias cosas, la vida de Teresa Carreño en primer lugar, transmitir lo que le ocurre a un artista. Fíjate que a mí me encanta contar la vida de Teresa, yo sí quería contar la vida de un artista, porque ya estaba un poco cansada de ver obras de teatro que tenían que ver con personajes históricos, que tienen su gran valor, pero que se hacían como con una función muy particular, yo decía “Señor, yo no quiero esto”. Volviendo al punto, primero, contar la vida de Teresa, dos, exhortar a los artistas… Tres, hacer un llamado de atención al público… Cuatro, que la gente valore lo que fue Teresa Carreño en realidad, y las figuras históricas que ya casi no se recuerdan, sobre todo a las que casi no se conocen, entre ellas te puedo mencionar una fuera de serie, te hablo de Luisa Mota, una de nuestras grandes artistas, de nuestras grandes actrices de Venezuela.
Así ocurre con músicos, con escultores, con pintores y yo quiero seguir escribiendo en función de esos artistas que son desconocidos o que la gente ha olvidado, ha dejado un poco con el polvo arriba, es transmitir eso. La vida de Teresa Carreño y sensibilizar a la audiencia de lo que fue y lo que sigue siendo Teresa Carreño, como ser humano y como artista por su puesto y lo que representa para nuestro país, que sea un ejemplo, que las nuevas generaciones digan “¡guao!, fue un ejemplo de vida, un ejemplo de vida recta, un ejemplo de vida luchadora, un ejemplo de vida para todos los seres humanos y que todos en el fondo, los que habitamos en este plano, debemos convertirnos es en eso, en un ejemplo bueno de vida, para otros y para las futuras generaciones.
─¿Qué aspira Mariana Inés Gil de Teresa, la pasión?
─ Mira con Teresa Carreño, la pasión, primero que todo que recorra muchos lugares, hacer amigos (risas), eso es lo que Mariana aspira, quiero hacer amigos. Quiero hacer un espectáculo en paz, hacer un espectáculo con fe, hacer un espectáculo de la mano de Dios, hacer un espectáculo donde detrás del telón, antes de salir todos estemos orando, pero felices donde cada quien tenga su espacio, donde la gente se sienta tranquila, donde haya una confluencia, donde confluyan muchos elementos y donde todos los artistas que estén, se sientan como un solo vibrar, como un solo corazón latiendo, como una sola masa, eso es lo que Mariana Inés Gil quiere, un espectáculo donde todos los que confluyan se sientan bien.
Pero si tú me preguntas qué quiere Mariana, en el fondo, aparte por supuesto de presentar Teresa, dar a conocer la vida, yo como ser humano quisiera que después de presentar Teresa, quedar con amigos, porque es la mayor ganancia y es la mayor ganancia al alma, los amigos, y vibrar en frecuencia positiva con el otro, cuando eso no me pasa, a veces dijo “Señor ─porque somos humanos─ llámame a capítulo” porque hoy estamos y mañana quizás no. Entonces lo que quiero es que este tránsito en el que yo estoy pasando y en el que todos pasamos que se llama vida que además particularmente para mí ha sido intensa, intensa en todo… Que este tránsito sea bonito, no te niego que uno, como ser humano, a veces cae (…) Porque es normal, las relaciones humanas no son fáciles, hacer un trabajo de cualquier tipo actoral donde confluyen distintas personalidades,  personas, modos de ser, no es fácil, pero bueno, es llamar a capítulo y al final decir “bueno, Mariana que todo termine con una sonrisa, que todos se sientan cómodos, desde el que está más arriba que dirige, hasta el que barre, hasta el que te maquilla, porque todos somos un mismo sentir y una misma vida.
─ ¿Qué siente Mariana luego de interpretar a Teresa Carreño?
─ (Risas) Te voy a decir lo mismo que le dije a Jesús Alcívar “un gran hambre”. Después que termino, después que termino me queda un gran vacío, yo no te sé explicar la sensación, creo que era más fácil escribirla que contarla, yo se la escribí a Jesús Alcívar en la entrevista, me queda un gran vacío y en ese momento, fíjate que te lo cuento y lo revivo, es como que quisiera estar sola y salir corriendo, aunque siempre soy muy cortés con la gente y a las personas les digo “cómo están” el que quiera hablar conmigo pues, hablo con las personas, estoy pendiente, oye si alguien necesita alguna ayuda, pero en el fondo me queda un gran vacío, una gran soledad, unas grandes ganas de estar o con alguien muy cercano que me abrace en ese momento, bien sea mi mamá, o un amigo muy cercano como Niger, que me abrace.
Pero después me queda algo como, no te lo sé explicar, es como un gran cansancio, pero interior, y a veces no me provoca ni siquiera ver al público, es como si me quisiera meter en una cajita y que nadie me vea, es una sensación bastante rara. Luego cuando llego a mi casa, también, en una sensación de soledad bien grande, después como a las dos horas me da un hambrón, que me provoca comerme el mundo entero, siempre digo “Dios mío me provoca tomarme al rato como un buen vaso de jugo de fresa”.
Me recupero como al día siguiente o a los dos días, es como una sensación de soledad bastante grande y siempre pregunto, “¿oye, habrá quedado el público conforme?” porque uno trabaja para el público. Siempre le digo “Teresa, que tú, que tu memoria siempre descanse en paz, que brille para ti la luz perpetua, que se haya dicho, se haya contado tu vida, que el público haya conocido tu vida y sobretodo que el público la haya sentido, que haya quedado conforme. Te lo digo como actriz, tanto en Teresa como en otros espectáculos que he tenido, sobre todo si son de comedia, yo siempre digo “Señor, el público es lo principal, la gente viene, dispuso de un tiempo, oh padre que sea, que la gente se haya dado por servida”. En el caso de Teresa siempre digo aparte de lo que te digo,  que se haya contado su vida y haya quedado ella conforme, su alma pues, que descanse conforme.
─Una última pregunta: ¿cómo ves la figura de Teresa Carreño en el marco del centenario, que es justamente este año y Teresa Carreño, la pasión?
─ Bueno, mira, Teresa Carreño, la pasión quisiera en sus distintas modalidades seguirla llevando al público, sobretodo en este año centenario. A Teresa Carreño la quisiera ver, quisiera ver un gran busto de ella en el Teresa Carreño, un busto de ella completo en el Teresa, así como este busto que hay pequeño, quisiera ver el museo de Teresa de nuevo, quisiera ver el Teresa Carreño tapizado con cosas de Teresa, quisiera una ruta de Teresa, una ruta en donde, una ruta para niños, una ruta para ancianos, una ruta para jóvenes, una ruta donde haya de todo, desde música, baile, las distintas expresiones rindiendo tributo a Teresa Carreño. Así yo veo el Teresa en el centenario y en lo que no es el centenario, es decir, siempre veo estos dos días fundamentales, su nacimiento y su partida como días grandes, días en que esto sea realmente un lugar como lo que debe ser el Teresa Carreño, el lugar de cobijo de Teresa Carreño, el lugar de cobijo de los artistas, pero de verdad verdad.
Además, un lugar como una gran biblioteca, biblioteca no solamente de libros, una biblioteca donde los libros tengan vida, donde la gente tenga vida, donde todo tenga vida en honor a ella. No es posible que la gente pise el Teresa Carreño y no sepa quien fue Teresa Carreño, no es posible que haya gente que venga a presentarse y no sepan quien fue Teresa Carreño y eso tenemos que, como venezolanos, recobrar y hacer todo lo posible para que eso no siga sucediendo, no solo con el Teresa Carreño, sino en cada lugar que uno va.
─Algo más que quieras decir
─Darle las gracias a Dios, darte las gracias a ti por haber confiado, porque tú confiaste. Yo vine muchas veces aquí con Teresa Carreño, la pasión porque quería que se montara aquí. Cuando pasaba por el Hotel Alba que queda en frente, veía diciéndome: “bueno, Señor en tus manos está”. Así que te doy las gracias y a todos los que han participado en Teresa a todos, a todas las personas que han estado en este proyecto desde, con los que han funcionado, hasta los que ya no están, darle las gracias, porque por algo estuvieron y Dios dispuso que estuvieran y sobre todo gracias a Dios.
─Gracias Jesús
─Gracias
─A ti
Jueves 12 de enero del 2017, Teatro Teresa Carreño
Espacios abiertos del Teatro Teresa Carreño, detrás de la Sala Permanente Teresa Carreño.

Trascripción: Keiris Rodríguez Múcura

miércoles, 24 de mayo de 2017

El “Archivo Histórico Teresa Carreño”: Una de las colecciones del Centro Documental del Teatro Teresa Carreño



El archivo histórico de la artista venezolana Teresa Carreño (1853-1917) que se resguarda en el Teatro Teresa Carreño, forma parte del Fondo Documental de esa institución y está integrado por un valiosísimo número de documentos originales, tales como cartas, contratos, programas de mano, postales, telegramas, recortes de prensa y fotografías de la artista, así como buena parte de la documentación que sobre ella se ha generado en Venezuela entre 1917 y la actualidad.


De este conjunto documental, las cartas firmadas por Teresa como las que dirigían diversas personalidades representan una parte significativa del archivo para conocer al personaje y su época. Su valoración por los venezolanos, en los tiempos de la democracia, no pasado más allá de crear la Sala de Exposición Permanente Teresa Carreño, espacio dedicado a resguardar dicho patrimonio. Actualmente cerrado por el proceso de restauración de las piezas textiles, las que comenzaron a deteriorarse aceleradamente luego del desalojo de la Sala de su sitio original. Dicho espacio, no obstante, se torna insuficiente a la hora de divulgar la ejemplaridad de esta artista universal, que este año cumple cien años de su partida física.


Estos documentos forman parte de las pertenencias de la Carreño que llegaron a Venezuela por iniciativa de su discípula y primera biógrafa Marta Milinowski quien logró que el Vassar College de Nueva York los enviara a Caracas, a fin de que el Estado venezolano dispusiera de las mismos. Sin embargo, su destino fue incierto hasta 1987, cuando por las gestiones de Elías Pérez Borjas (1932-1993), entonces Director General del Teatro, pasan a formar parte de los archivos de la Sala Permanente Teresa Carreño, inaugurada al año siguiente. Dicha Sala estuvo bajo el cuidado del señor Arturo González Ubán (1916-2010), quien contribuyó a incrementar la colección.


En el año 2006, ante el panorama incierto en torno a la Sala de Exposición Teresa Carreño, los documentos de Teresa fueron rescatados por la Jefatura del Centro Documental e incorporados a su fondo documental, donde actualmente es una de sus colecciones más valoradas y resguardadas. Se encuentra disponible para su consulta por los interesados. Para la fecha se está llevando a cabo el inventario y catalogación de los mismos, cuya versión digital estarán disponibles en Internet a través del Sistema de Gestión de Información Digital del Centro Documental, que se desarrolla en estos momentos. Ahora solo está disponible en la Sala de Lectura del Centro Documental.

viernes, 12 de mayo de 2017

¿Quién lo mató?

LITERATURA (FICCIÓN)
Por Alexandra Romero**


Emocionado Xavier, contador del Teatro Teresa Carreño, se preparó para el recital en homenaje a la niña prodigio del piano, Teresita, por Clara Rodríguez, pianista venezolana ganadora del Premio Lukas de Reino Unido. Él le comentaba a su esposa Ana, que Teresa Carreño había sido considerada como la más grande pianista de su época.
-Fue invitada a tocar ante el presidente Abraham Lincoln, en la Casa Blanca ¿Me estas escuchando Ana?- le dijo emocionado.

Sin embargo, ella solo le decía, con tono burlón, que la verdadera Teresita había muerto el 7 de junio de 1917 a los 63 años. No le soportaba, estaba muy enojada porque estaban llenos de deudas y Xavier solo le contaba sobre las maravillas de esta compositora venezolana con fama mundial.
Al llegar al Teatro Teresa Carreño Xavier rápidamente se incluyó en la larga fila para comprar la entrada del evento, dejando a su esposa unos metros atrás por su extremada premura, a simple vista él hacía pensar que padecía de Trastorno obsesivo-compulsivo, repetía palabras de manera silenciosa y le sacaba conversación a las personas de la cola de forma desesperada… desenfrenada.

-A los 9 años debutó como solista con la Orquesta Sinfónica de Boston y con la Filarmónica de Londres. Además, en 1889 regresó a Europa para ser solista de la Orquesta Filarmónica de Berlín- decía en voz alta pero temblorosa,  mientras se agarraba sus manos sudorosas. Su esposa, le miraba con cara de odio, repudio… y las personas de atrás también ya las tenía aturdidas por su parlanchina personalidad.
Cuando por fin llegó a la taquilla pidió dos entradas al vendedor, éste parecía no tener mucha paciencia, además el calor de ese día le sacaba los demonios hasta al más pacífico. –¿Sabía que compuso el Himno a Bolívar, Saludo a Caracas, el Vals de Teresita, Himno al ilustre americano, Danza venezolana, El cuarteto para cuerdas en Si Bemol, entre otras obras? ¿Lo sabía?- le repetía y volvía a repetía buscando una respuesta de aceptación, pero éste no emitió nada y solo entregó los dos ticket.
Al tenerlos en sus manos revisaba y volvía a revisar los boletos como si algo no estuviese bien. Mientras tanto, la gente ya comenzaba a decirle cosas, pues la cola seguía creciendo y la hora del concierto se acercaba; Ana tuvo que sacarlo de su letargo con un empujo. Al llegar a la sala Ríos Reyna se dieron cuenta que el lugar estaba repleto, no les quedó de otra que pedir permiso para poder pasar y ubicarse en unos asientos. Xavier estaba sobreexcitado y le comenzó a contar al señor ubicado a su derecha que Teresita al regresar a Venezuela en 1885 no le fue muy bien.
-La sociedad caraqueña empezó a adoptar una actitud de rechazo hacia nuestra Teresita, por ser una mujer divorciada y vuelta a casar ¡Eso era un escándalo! Tuvo que abandonar la ciudad en 1886, ¡No estaba cómoda!- le expresó molesto. El señor luego de escucharlo con atención se presentó extendiendo su mano, no obstante, Xavier no podía aceptarla, su miedo a los gérmenes se lo impedía, lo que generó desagrado e impresión de rechazo en la acción.
-La mala educación se puede observar en su actitud. Pensé que era mucho más inteligente- Aseveró el señor con ceño fruncido.
Al faltar solo minutos para dar inicio al recital Xavier sintió ganas de ir al baño. Le dijo a Ana que ya volvía. Salió tropezando y pinzando a las personas hasta que llegó a la puerta. Corrió hasta el baño, estaba lleno, le tocó esperar, era el último, silbaba para distraer su mente y no pensar en sus necesidades, agarraba sus extremidades. Cuando por fin entró no había nadie, estaba alegre por eso. Al salir lavó y secó sus manos. Mientras se dirigía a abrir la puerta para volver a su asiento sintió cuando alguien le tapó la boca y clavó la punta de un cuchillo sobre su espalda. Xavier intentó hablar, pero las palabras no salían de su boca.

-Adiós, iré a ver como juegan con el instrumento- le susurraron al oído.
El dolor que sentía era agudo, terriblemente intenso. Después sintió como la oscuridad se apoderaba de él, cayó el frío, cayó la muerte, no logró presenciar el homenaje de Teresita, su Teresita, su artista. No pudo sentir ese temblor que recorre la espalda, o esa cálida sensación romántica que erizan los vellos de los brazos… como sea que se presente, es momento de placer sublime. Murió. ¿Quién lo mató?

*Este fue uno de los trabajos resultados del II Taller de Escritura Creativa dedicado a Teresa Carreño, realizado en Sala de Lectura del Centro Documental, abril-junio de 2016.
**Comunicadora Social Mención Impreso egresada de la Universidad Santa María. Estudiante de Archivología en la Universidad Central de Venezuela. Especialista en redes sociales y gestión de contenidos periodísticos. 

martes, 18 de abril de 2017

Teresa Carreño y Caracas




DOCUMENTOS HISTÓRICOS
Por Israel Peña
Empecemos esta nota con una pregunta bien sencilla para los músicos venezolanos que conocen la historia de nuestra música: ¿A qué personaje pertenece el primer puesto como artista de la música en la historia del país? Y una inmensa mayoría –una mayoría consciente que sepa sumar méritos y honores– dirá un nombre quizás poco conocido de los venezolanos no interesados por el arte y la vida de Venezuela desde su nacimiento hasta hoy: el de Teresa Carreño.
Teresa Carreño, como hija y nieta de músicos, llevaba al nacer la música en sus venas. Pero esta disposición, esta facultad orgánica no quedó en un estado que pudiera llamarse natural o instintivo. Antes bien, se desarrolló en ella a conciencia, física y espiritualmente. Cierto es que el solo de un genio nato alentó en la niñez y en la adolescencia su conocimiento y sus progresos de artista. Pero de guiarse sólo por él, Teresa Carreño no hubiera llegado a conquistar el nombre y la gloria que le dio su arte en los más variados climas del mundo.
De esto podemos deducir que no hay arte basado en la naturaleza sin el concurso de sistemas y disciplinas que le permitan manifestarse en una forma artística, superada sobre sus orígenes.
El primer maestro de Teresa Carreño fue su propio padre, Manuel Antonio Carreño, hijo de músico y que pasaría hoy quizás por un brillante aficionado sino hubiera sabido inculcar certeramente, con un tino a todas las luces pedagógico, los principios que sirvieron de base al monumento que constituyó más tarde el arte pianístico que distingue a la caraqueña de esa mayoría común de pianistas que luchan denodadamente por abrirse paso en el campo del concierto sin lograr más que una aceptable y mediana posición. Tanto entonces como ahora –y acaso más ahora que entonces– esa legión de ejecutantes medianos, de artistas insuficientes representa un porcentaje exasperante para expresarnos y para buenos públicos. Teresa Carreño supo descollar brillantemente desde sus comienzos, en un principio como niña prodigio en Caracas y luego como brillante alumna y precoz concertista en Estados Unidos y Europa ¿Y quiénes fueron sus maestros, luego de las lecciones que recibió en Caracas de su padre y el profesor Hohenus? Pues nada menos que Luis Moreau Gottschalk y Antonio Rubinstein. El primero era un ejecutante a los Liszt, deslumbrador y romántico. El segundo un gigante del teclado que supo resistir airosamente entre los mejores públicos de Europa el recuerdo del genial himno. Pero Teresa Carreño no adoptó en verdad la manera y el espíritu del uno o del otro, sino que aprendió a ser ella misma a través de su magisterio. Bien cierta es la anécdota que narra en su magnífica biografía de la excelsa venezolana la escritora Marta Milinoswski. El hecho ocurrió en Londres el año 1868, contando Teresita sólo trece años, cautivado por el talento arrollador de la muchacha, Rubinstein se declara espontáneamente su guía y le da maravillosos consejos. Pero llega un momento de discrepancia entre ellos en plena lección. Ambos están furiosos. “Esto es así”, declara con energía el maestro. “Esto no es así”, responde con entereza la alumna. “Yo soy Rubinstein”, dice altivamente aquel. “Y yo soy Carreño”, contesta Teresa con orgullo. Entonces se miran al fondo de los ojos y su cólera se disipa al instante. Se ha reconocido de veras: son dos iguales, dos genios del teclado que pueden contemplarse frente a frente sin pestañear.
Hasta aquella Teresa Carreño. La música y la vida se encargarán desde entonces de enseñarle mucho más. Y las personalidades que se cruzan en su camino se intercambiarán con ella potencias y cualidades: el gran pianista y director alemán Hans de Bulow… y Eugene d’Albert, otro notable pianista con quien llega a casarse y tener dos hijas, divorciándose luego de las más enconadas divergencias vitales. También pueden contarse entre sus amigos más directos Johannes Brahms, quien no la considera una pianista sino un pianista, y Grieg, que al oírle tocar una vez hoy su célebre “Concierto en La menor” le dijo maravillado: “Señora, ¡no sabía que mi concierto era tan hermoso!”. Agregaremos a esto la frase de Clara Wieck, la gran pianista y compositora viuda de Roberto Schumann, al oírla una vez en Leipzig; “Gracias a Dios que antes de morirme he podido escuchar a Liszt hembra”.
No obstante esta gran vida, esa gloria presente en el recuerdo de los grandes centros de concierto de Europa y Norte América, Teresa Carreño es hasta ahora oficialmente sólo un nombre más en los anales venezolanos. Sus cenizas, traídas a Venezuela en 1938, -veinte años después del deceso de la artista en Estados Unidos- yacen en el Cementerio General del Sur, entre la comunidad general de nuestros muertos. Cuando en 1953 se cumplió el centenario de su nacimiento un grupo de damas venezolanas sugirió al Gobierno Nacional el traslado de esas cenizas al Panteón, lugar más digno de su talla de gran venezolana. Pero nada se hizo para realizar esta insinuación. ¿Por qué en este año cuatricentenario no figura entre los actos del actual Gobierno hacerse eco en forma efectiva de este noble deseo?

Caracas, domingo 18 de marzo de 1967

El arte y el Tiempo por Israel Peña

Título original "Teresa Carreño y el Cuatricentenario de Caracas"