martes, 12 de julio de 2011

¿Qué ha pasado con la reapertura de la Sala Permanente Teresa Carreño?

¿Qué ha pasado con la Sala de Teresa? Es una pregunta que a diario escucho de amigos, de desconocidos, de músicos, de turistas y visitantes al Teatro Teresa Carreño, o por algún medio electrónico. Realmente es cuesta arriba responderla.

Se han realizado diversas propuestas para la actualización de muestra y acondicionamiento en su espacio original, pero lamentablemente no han tenido la receptividad que se debe poner a la memoria un personaje como Teresa Carreño.

Este espacio fue inaugurado el diciembre de 1988 en el Teatro Teresa Carreño, durante la gestión del Gerente General Elías Pérez Borjas, quien cumplió el deseo de muchos venezolanos de contar con un sitio dedicado a dar a conocer las “huellas históricas” de la insigne pianista y compositora venezolana Teresa Carreño. En esa fecha se abrió al público con el nombre de Sala de Exposición Permanente Teresa Carreño, en gracias al patrocinio de la Fundación Neumann.

Entre esas “huellas históricas” de la artista se encuentran el piano Weber, sus trajes de gala, su correspondencia en diversos idiomas con amigos, empresarios y personajes famosos de la época. Además de una extensa colección de fotografías, recortes de prensa y programa de manos de conciertos.

También se cuenta con el ánfora donde estuvieron las cenizas de la artista en el Cementerio General del Sur, así como un conjunto de baúles de su último viaje de Europa a América, y otros objetos que pertenecieron a Teresa.

Las pertenencias de Teresa Carreño llegaron a Venezuela por iniciativa de Marta Milinowski (discípula y biógrafa de la artista), quien logró que el Vassar Collage de Nueva York los enviara a Caracas, con destino al Ministerio de Educación, organismo que los donó a la Gobernación del Distrito Federal. Esta a su vez las entregó al Concejo Municipal para que se creara un museo destinado a exhibir y preservar la memoria de la artista. El proyecto no se concretó y el Concejo cede en custodia los objetos a Fundarte, que los deposita en el Museo del Teclado hasta 1987, cuando por las gestiones de Elías Pérez Borjas pasan al Teatro Teresa Carreño.


Ni siquiera en el marco del año Bicentenario se manifiesta interés por rescatar y preservar la “huellas históricas” que dejó la primera artista venezolana de fama mundial. Esperamos que pronto esta realidad se revierta y el Museo, como también se conoce a este espacio, vuelva a abrir sus puertas. ¿Será necesaria otra forma del ver al país para que esto ocurra?

Estoy seguro que ese momento llegará y entonces no se cantarán tantas loas a los héroes militares, sino que se tomará en cuenta también los aportes realizados durante estos doscientos años por grandes personajes civiles.

martes, 1 de febrero de 2011



David Coifman, El Nacional, Caracas: 17 de diciembre de 2003

sábado, 18 de diciembre de 2010

¿Dónde comprar el libro "Conversaciones con El Chamo"? Libro de entrevistas a Arturo González Ubán

LIBRERÍA CENTRO PLAZA, Nivel Jardín, (Altamira), Caracas. Telef. 2832175.


LIBRERÍA EL BUSCÓN, CENTRO COMERCIAL PASEO LAS MERCEDES (Las Mercedes), Caracas. Telf. 9938242


Envío a todo el país por MRW:

Contacto: jesuseloy26@gmail.com.

viernes, 13 de agosto de 2010

"Conversaciones con el Chamo" ya en librería


Desde esta semana esta disponible para la venta en la Librería El Buscón del Centro Comercial Pase Las Mercedes (Nivel Trasnocho), Caracas.

Su costo de de BS. 80,00.

Los horarios de la librería son:
MARTES A DOMINGO de 02:00 p.m. a 10:00 p.m.
LUNES de 4:00 a 10 p. m.

En el tercer trimestre del año estará disponible en una importante red de librería a nivel nacional.

La obra, bajo el sello de Comala, es un libro de entrevistas realizadas al curador y responsable de la Sala de Exposición Permanente Teresa Carreño, Arturo González Ubán, quien por más de veinte años dedicó su vida a cuidar los recuerdos de la artista venezolana.

lunes, 14 de junio de 2010

Teresa Carreño, en el año aniversario de su debut en Berlín

Esa niña prodigio que dejó las costas venezolanas con apenas nueve años, en casi tres décadas había logrado su consagración definitiva como concertista de fama mundial.

El país que le brindó esa posibilidad fue Alemania. La patria de Beethoven tenía entonces una posición privilegiada en el concierto de las naciones europeas. Contaban con un avanzado desarrollo industrial, comercial y financiero, lo que les permitía cierta holgura cultural. Era considerado como el país de los grandes músicos, su capital era distinguida como la vanguardia musical de Europa por su gran número de intérpretes y compositores.

Berlín la acogió como una de sus hijas a partir de 1899. Desde entonces la venezolana trabajaría incansablemente para convertirse en la mejor concertista del momento, actividad que compaginó perfectamente con su rol de madre responsable, la dedicación a la enseñanza del piano y el interminable itinerario de conciertos por todo el mundo. Estos son los días de sus dos últimos compromisos matrimoniales, primero con Eugene D’ Albert y luego con Arturo Tagliapietra.

Su debut lo realizó el 18 de noviembre de 1889, acompañada por la Orquesta Filarmónica de Berlín. Este concierto fue todo un éxito y marcó el desarrollo final de su carrera como concertista de fama internacional. Desde entonces los críticos berlineses comenzaron a considerarla como “La Walkiria del piano”, nombre con el cual sería conocida y reconocida desde ahora en adelante en el mundo artístico alemán. Aunque se le llamó también “Leona” del piano, “Brunilda” o “La mamá de Berlín”.

Hasta 1890 se presentó como solista de la Orquesta Filarmónica de Berlín, conducida por directores como Hugo Wolf, Arthur Nikisch y Hans von Bülow, entre otros. En uno de sus conciertos en Leipzig conoció a Edvard Grieg, considerado el compositor noruego más importante del siglo XIX, quien quedó impresionado con la interpretación de la venezolana. Según los cronistas, Grieg le dijo a Teresa: “Señora, no sabía que mi concierto fuera tan hermoso”.

En esta época, también entró en contacto con el director de orquesta austriaco Hans Richter, quien junto con Hans von Bülow, Hermann Levi, Felix Mottl y Karl Muck integraron el primer grupo de grandes directores de reconocimiento internacional, grupo que alcanzó su máximo esplendor con Arthur Nikisch.

En Berlín, entre otras figuras importantes del mundo musical del momento, Teresa Carreño también conoció al editor de Der Klavierlehrer, Emil Breslaver, quien le hizo sugerencias sobre el método y la técnica; y al compositor alemán Johannes Brahms, fiel representante del clasicismo romántico, del cual sería seguidora.

Su primera gira desde que se instaló en la capital alemana tuvo como destinos Praga, Holanda, Bélgica y Suiza. Desde esta ocasión sus interminables giras de conciertos por el mundo no culminarían sino hasta el que su salud no se lo permitió más.

La dinámica de la geopolítica europea afectó de manera directa la vida de Teresa. El desarrollo de la Primera Guerra Mundial imposibilitó que continuara con su actividad artística desde Alemania, por lo que luego de realizar una gira por España, donde tocó para el rey Alfonso XIII y su madre María Cristina, se residenció en Estados Unidos, donde aspiraba continuar con su desempeño como pedagoga y concertista. El destino le depararía otra cosa: en el viaje hacia Cuba, país donde iniciaría una gira que comenzaba por varias naciones americanas, enfermó y tuvo que suspenderla para regresar a Nueva York, donde estaría convaleciente hasta el 12 de junio de 1917.